Desde la cuna de Santo Domingo de Guzmán, los frailes dominicos de Caleruega compartimos en este espacio reflexiones, historias y pensamientos sobre diversos temas que nos interpelan y nos inspiran.
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La repetición del término “inmediatamente” no es casual. Mateo quiere dejar claro que cuando el Reino se acerca, no admite postergaciones. No porque Dios sea impaciente, sino porque la vida nueva que ofrece es demasiado valiosa como para dejarla pasar.
En la historia de Israel, el Espíritu venía y se retiraba; en Jesús sucede algo radicalmente nuevo. El Espíritu no pasa, se queda, habita en Jesús de manera plena.
¿Qué significa hoy cumplir toda justicia? Significa elegir la fidelidad cuando cuesta, la humildad cuando no se reconoce, la confianza cuando no se entiende el camino.
En Jesucristo, Dios se revela de manera definitiva, no a través de conceptos abstractos, sino en una vida humana concreta, cercana y vulnerable. Él es la gracia hecha presencia, la luz que habita entre nosotros, el rostro visible del Padre invisible.
La paternidad de José se expresa en gestos concretos: levantarse, tomar al niño y a su madre, huir, volver, establecerse. En esos verbos cotidianos se revela una fe madura, capaz de avanzar sin comprenderlo todo.
La revelación no elimina el riesgo ni la dificultad, pero ilumina el camino. Así actúa Dios: no anula la incertidumbre humana, sino que la atraviesa con su presencia fiel.
El Adviento se convierte así en un tiempo privilegiado para dejar que el Señor obre en lo profundo, haciendo nacer gestos de misericordia, reconciliación y justicia.
Por eso la Palabra, al inicio del Adviento nos llama a una vigilancia distinta: no la vigilancia del miedo, sino la de quien espera a un Amigo que viene.