Conviene cumplir toda justicia.
Fray Diego Rojas / 0 comentarios / Comentario al Evangelio
Bautismo del Señor. Conviene cumplir toda justicia.
Mateo 3, 13-17
En aquel tiempo, vino Jesús desde Galilea al Jordán y se presentó a Juan para que lo bautizara.
Pero Juan intentaba disuadirlo diciéndole:
«Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?».
Jesús le contestó:
«Déjalo ahora. Conviene que así cumplamos toda justicia».
Entonces Juan se lo permitió. Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrieron los cielos y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él.
Y vino una voz de los cielos que decía:
«Este es mi Hijo amado, en quien me complazco».
Reflexión:
“Conviene que así cumplamos toda justicia”. Con estas palabras sencillas y profundas, Jesús responde a Juan Bautista y nos abre una ventana al corazón de su misión. No entra en el Jordán porque lo necesite, sino porque quiere caminar con nosotros desde el principio. Cumplir la justicia, para Jesús, no es cumplir una norma fría o una ley externa, sino abrazar con amor la voluntad del Padre. Desde su primer paso público, nos enseña que la verdadera grandeza no está en ponerse por encima, sino en ponerse al lado
Al ponerse en la fila de los pecadores, Jesús se mezcla con la gente que busca conversión, se coloca humildemente en nuestra historia. No viene a señalar desde lejos, sino a acompañar desde cerca. En ese gesto sencillo se revela un Dios que no se asusta de nuestra fragilidad, sino que la toma en serio. Cumplir toda justicia es, para Jesús, solidarizarse con nuestra fragilidad y abrir un camino nuevo desde dentro de la historia humana. En este gesto humilde ya se anticipa la cruz, donde la justicia divina se revelará como misericordia sin límites.
Y mientras Jesús ora, el cielo se abre. El Espíritu desciende y la voz del Padre se deja escuchar: “Este es mi Hijo amado”. La obediencia no apaga la alegría, la hace más profunda. Jesús nos muestra que cuando uno se entrega a Dios con confianza, descubre quién es de verdad. En su humildad brilla su identidad más honda: es el Hijo amado que camina como Siervo, enseñándonos que el amor verdadero siempre sabe arrodillarse.
También nosotros hemos pasado por esas aguas en el bautismo. Y cada día, de alguna manera, volvemos a escuchar la misma invitación: cumplir toda justicia hoy, aquí, ahora. ¿Qué significa hoy cumplir toda justicia? Significa elegir la fidelidad cuando cuesta, la humildad cuando no se reconoce, la confianza cuando no se entiende el camino. En la familia, en el trabajo, en la comunidad, cumplir la justicia significa vivir con coherencia, elegir el bien aunque no sea lo más cómodo, perdonar cuando cuesta, confiar cuando no vemos claro. No son gestos heroicos a los ojos del mundo, pero son profundamente valiosos a los ojos de Dios.
Que este Evangelio nos recuerde algo esencial: somos amados antes de hacer nada, y enviados precisamente porque somos amados. Cumplir toda justicia no es cargar con un peso, sino caminar con un sentido. Es vivir sabiendo que no estamos solos, que el Padre nos mira con ternura y que Jesús sigue entrando en nuestras aguas para enseñarnos que el camino del amor humilde es, al final, el camino que salva.
Oración
Señor Jesús,que al entrar en las aguas del Jordán nos enseñaste el camino de la obediencia humilde, danos un corazón dispuesto a cumplir toda justicia cada día.Amén.


