Desde la cuna de Santo Domingo de Guzmán, los frailes dominicos de Caleruega compartimos en este espacio reflexiones, historias y pensamientos sobre diversos temas que nos interpelan y nos inspiran.
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En Jesucristo, Dios se revela de manera definitiva, no a través de conceptos abstractos, sino en una vida humana concreta, cercana y vulnerable. Él es la gracia hecha presencia, la luz que habita entre nosotros, el rostro visible del Padre invisible.
La paternidad de José se expresa en gestos concretos: levantarse, tomar al niño y a su madre, huir, volver, establecerse. En esos verbos cotidianos se revela una fe madura, capaz de avanzar sin comprenderlo todo.
La revelación no elimina el riesgo ni la dificultad, pero ilumina el camino. Así actúa Dios: no anula la incertidumbre humana, sino que la atraviesa con su presencia fiel.
El Adviento se convierte así en un tiempo privilegiado para dejar que el Señor obre en lo profundo, haciendo nacer gestos de misericordia, reconciliación y justicia.
Por eso la Palabra, al inicio del Adviento nos llama a una vigilancia distinta: no la vigilancia del miedo, sino la de quien espera a un Amigo que viene.
En tiempos marcados por la inestabilidad, la polarización y los miedos colectivos, la palabra de Jesús nos recuerda que la historia no camina hacia el caos, sino hacia el Reino.