Desde la cuna de Santo Domingo de Guzmán, los frailes dominicos de Caleruega compartimos en este espacio reflexiones, historias y pensamientos sobre diversos temas que nos interpelan y nos inspiran.
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l Reino se ofrece como misericordia, pero podemos resistirnos a vivir desde ella. El siervo se excluye de esa lógica porque, después de haber recibido una misericordia inmensa, decide seguir viviendo desde la deuda, la exigencia y el resentimiento.
La corrección nace del respeto por la dignidad del otro. No queremos exponer al hermano; queremos recuperarlo. No queremos ganar una discusión; queremos que el hermano no se pierda.
También nosotros podemos tener una imagen correcta de Cristo y, al mismo tiempo, querer un Cristo que se adapte a nuestros proyectos: un Cristo que nos dé seguridad, pero no nos pida conversión; que nos acompañe, pero no cuestione nuestras opciones.
Esta mujer, que aparentemente está lejos —por su origen, por su condición religiosa—, reconoce en Jesús algo que muchos de los que están cerca no consiguen reconocer. Lo llama «Señor» e incluso «Hijo de David», reconociendo en Él al Mesías de Israel.
El pan multiplicado anuncia el Pan de Vida. La misma compasión que movió a Jesús en el desierto seguirá alimentando a su pueblo en cada celebración eucarística.
l cristianismo no consiste, ante todo, en dejar cosas, sino en haber encontrado a Alguien. Cuando el Reino ocupa el centro del corazón, muchas renuncias dejan de ser sacrificios pesados y se convierten en decisiones libres nacidas del amor.
El verdadero discípulo no es quien solo escucha la Palabra, sino quien permite que esa Palabra transforme su existencia y, por medio de ella, produzca frutos abundantes para la gloria de Dios y el bien de los hermanos.