Desde la cuna de Santo Domingo de Guzmán, los frailes dominicos de Caleruega compartimos en este espacio reflexiones, historias y pensamientos sobre diversos temas que nos interpelan y nos inspiran.
Más info sobre el blog
La santidad no está reservada a personas extraordinarias, sino que consiste en una vida cotidiana que va adquiriendo el rostro de Jesús. Los santos nos muestran que las bienaventuranzas pueden hacerse realidad en nuestra propia historia.
Jesús concluye diciendo que de estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas. Es decir, el amor constituye el criterio que permite comprender el sentido profundo de la vida religiosa.
Por eso, dar a Dios lo que es de Dios significa mucho más que reservarle un espacio en nuestra agenda o cumplir determinadas prácticas religiosas. Significa reconocer que toda nuestra vida está llamada a reflejar esa imagen
El vestido representa, en el sentido general de la parábola, la respuesta coherente con el don recibido: la disposición a dejarse transformar por la gracia y a vivir según el Reino.
Por eso, al final, la pregunta del Evangelio no es simplemente si alguna vez hemos dicho «sí» a Dios solamnete de palabra, mas bién si nuestra vida está diciendo hoy «sí» a Dios.
El Reino es gracia. Dios no ama menos a quien llega después ni ama más a quien llegó primero. Su bondad no es un premio por el que tenemos que competir para ganarlo.
l Reino se ofrece como misericordia, pero podemos resistirnos a vivir desde ella. El siervo se excluye de esa lógica porque, después de haber recibido una misericordia inmensa, decide seguir viviendo desde la deuda, la exigencia y el resentimiento.
La corrección nace del respeto por la dignidad del otro. No queremos exponer al hermano; queremos recuperarlo. No queremos ganar una discusión; queremos que el hermano no se pierda.
También nosotros podemos tener una imagen correcta de Cristo y, al mismo tiempo, querer un Cristo que se adapte a nuestros proyectos: un Cristo que nos dé seguridad, pero no nos pida conversión; que nos acompañe, pero no cuestione nuestras opciones.