Arcos del jardin de la casa de espiritualidad

La Familia Dominicana renueva en Caleruega su compromiso a la luz de la Escuela de Salamanca

La Familia Dominicana renueva en Caleruega su compromiso a la luz de la Escuela de Salamanca

Del 17 al 19 de julio de 2026, miembros de la Familia Dominicana se reunieron en la Casa de Espiritualidad de Caleruega para celebrar su encuentro anual bajo el lema general «Escuela de Salamanca: legado y desafíos de hoy».

En un ambiente de fraternidad se dieron cita en la cuna de santo Domingo miembros de las diferentes ramas del frondoso árbol de la familia dominicana procedentes de diversos puntos de España: frailes, monjas contemplativas, hermanas de congregaciones de vida apostólica, miembros de las fraternidades laicales y jóvenes del Movimiento Juvenil Dominicano (MJD).

En esta edición, el Secretariado de la Familia Dominicana invitó a los participantes a adentrarse en un tema de profundo calado y vigencia: el legado de la Escuela de Salamanca en sus cinco siglos de existencia y su aportación decisiva a la defensa del bien común a través del derecho, la política y la economía, confrontado con las urgencias y los “gritos de la humanidad actual” desde la perspectiva de una ética humanista.

El encuentro dio comienzo en la tarde del viernes con la acogida a los participantes y la tradicional oración en el pozo de Santo Domingo. Un lugar emblemático, cuyo ambiente de recogimiento dispuso a los participantes para el fin de semana con una oración evocadora, centrada en los orígenes y la fuente inagotable de la que mana el carisma dominicano.

A continuación, ya en el salón de actos, D. José Vicente Vila O.P., presidente del Consejo Nacional de Familia Dominicana, junto con la Hna. Marcela Zamora MDR, secretaria de la Familia Dominicana de España, dieron la bienvenida al encuentro presentando las claves más destacadas y algunas informaciones prácticas de relevancia. La jornada concluyó con un tiempo para compartir, reencontrar rostros conocidos y estrechar lazos tanto en la cena como en la posterior velada.

presentacion-del-encuentro-ancho_completoMarcela Zamora, secretaria saliente de Familia Dominicana, dio la bienvenida al 54º Encuentro

De la teología de Salamanca al compromiso con los descartados

La jornada del sábado se inició en la iglesia del convento de las monjas contemplativas con el rezo de Laudes y la Eucaristía, presidida por fray Félix Hernández O.P., con una homilía muy cercana en la que invitaba a dar testimonio personal del amor de Dios.

Después del desayuno llegaba la primera ponencia, titulada «Escuela de Salamanca: cinco siglos iluminando la dignidad humana», a cargo del dominico fray Luis A. García Matamoro. Recogió el nacimiento y desarrollo del pensamiento salmantino, así como sus diferentes etapas. Se trataron las aportaciones de figuras clave como los dominicos Francisco de Vitoria, Domingo de Soto, Melchor Cano y otros miembros pioneros en sostener desde una perspectiva teológica la dignidad intrínseca e inalienable del ser humano y sus derivadas en los diferentes campos de estudio que abordaron. Se subrayó  también cómo la teología dominicana del siglo XVI supo articular una respuesta audaz y evangélica ante las novedades de un mundo en cambio, sentando así los cimientos del Derecho Internacional moderno.

Tras un receso, la mañana continuó con la segunda conferencia, «Los gritos de la humanidad hoy», presentada por fray Javier Aguilera Fierro O.P., promotor provincial de Justicia y Paz, seguida también de un coloquio con los asistentes. Bajo la provocadora pregunta de si verdaderamente nos dejamos tocar por la vulnerabilidad, la ponencia ofreció una honda radiografía de los «gritos» que atraviesan nuestro mundo, haciendo visibles las distintas caras del descarte: la soledad de las personas sin hogar, la explotación de las víctimas de trata, el olvido de la población reclusa, el drama de los migrantes enfrentados a fronteras cerradas, la exclusión de ancianos y personas dependientes, la desposesión de los pueblos originarios y el sufrimiento causado por las guerras y la injusticia económica global. Y no dejó de llamar la atención también sobre nuestro contexto marcado por la polarización, el individualismo y una globalización que reduce la dignidad humana a meros criterios de productividad y consumo. Frente a este panorama, urgía a responder con actos concretos, revisando estilos de vida y a convertirse en constructores de paz y custodios de la Casa Común.

Por la tarde, las actividades se reanudaron tras la comida con un trabajo grupal centrado en el análisis de los capítulos de la Exhortación Apostólica "Dilexi te" del papa León XIV elaborado por sor Rocío Goncet, del Monasterio de Santa María la Real (Bormujos, Sevilla). Tras el trabajo en grupos con la lectura de los textos propuestos y el diálogo sobre las preguntas planteadas en el plenario, se recogieron, entre otras, estas conclusiones: se explicitó la relevancia del amor de Dios por los últimos; la importancia de que las presencias como Familia Dominicana sean signo de vida evangélica y de coherencia, y resulten acogedoras para quién se nos acerca; también se llamaba a profundizar en las denominadas estructuras de pecado y los graves problemas sociales que generan; se ponía atención igualmente sobre las formas de consumo personales, invitando a alternativas como el comercio justo; se veía la necesidad del estudio multidisciplinar para la resolución de problemas complejos; se destacaban los riesgos de la post verdad, valorando positivamente la diversidad y la aportación del otro; y se apuntaba a la escucha de Dios, para poder ser cauce suyo, y ayuda para ser creativos ante los desafíos actuales.

Tras un pequeño descanso, acompañado de una refrescante horchata y un dulce fartón para recuperar energías, compartieron la oración de vísperas en el claustro de las monjas con toda la comunidad bajo un cielo despejado y con el acompañamiento de los pájaros que parecían unirse al rezo.

plenario-de-la-mesa-redonda-ancho_completoTras el trabajo en grupos, se realizó un plenario con las conclusiones de cada grupo

¿Cómo dar continuidad hoy al humanismo de la Escuela de Salamanca?

El domingo comenzó con el rezo de Laudes en la capilla coral, seguido de un animado desayuno. Más tarde se celebró la eucaristía de clausura en la Iglesia del convento de las monjas presidida por fray Miguel Ángel del Río, secretario y socio del prior de la Provincia de Hispania, que nos invitó en su homilía a tomar conciencia de cómo acogemos a Dios en nosotros, pues todos nos comportamos, según la ocasión, como alguno de los cuatro tipos de suelos que propone la parábola del sembrador. Al finalizar dio gracias por el servicio que la hna. Marcela Zamora había desarrollado a lo largo de los últimos 9 años como secretaria de la Familia Dominicana. Ella también tomó la palabra en una emocionada despedida para agradecer la acogida y la participación de todas las ramas de la Familia Dominicana en estos años y dio la bienvenida a Dña. Marisa de Llaguno O.P., de las fraternidades laicales, que acogerá esta responsabilidad en su lugar.

A mediodía comenzó la Mesa Redonda «Escuela de Salamanca: desafíos para la FD». Un espacio que contó con la presencia de tres laicos dominicos moderado por Dña. Patricia Rosety Menéndez O.P., periodista de la cadena COPE. D. José Alberto de Blas Moncalvillo O.P. se centró en las aportaciones a la economía de la Escuela de Salamanca desde una perspectiva ética vinculada a la búsqueda del bien común, e invitándonos a mirar los desafíos actuales que señala el diagnóstico del IX Informe FOESSA (2025): la desigualdad, los “trabajadores pobres” y la vivienda. Ante estas realidades, apeló a la búsqueda de respuestas comunitarias y a la revisión de las decisiones cotidianas individuales de consumo. Y recuperando el humanismo salmantino, hizo una llamada a no desentendernos de nuestros hermanos, que también destacó el Papa León XIV en su reciente visita a España.

Al no poder participar en persona, Dña. Micaela Bunes Portillo O.P. nos dejó su aportación por escrito. Como profesora universitaria, destacó la conexión con Francisco de Vitoria, destacando su vocación docente y su búsqueda honesta de la verdad, caracterizada por un estudio riguroso y comprometido con los problemas de su tiempo que supo armonizar la fe y la razón. Subrayó la profunda libertad de espíritu del maestro salmantino para defender la verdad ante los poderes políticos y eclesiásticos de su época. Citó como ejemplo su posicionamiento sobre los derechos de los indios, inherentes a la dignidad humana, más allá de meros consensos políticos o declaraciones legales, y que encuentran su verdadero fundamento en la condición de ser hijos de Dios.

Finalmente, Dña. Carmen Calama Sainz O.P. cerró las intervenciones de la mesa vinculando las aportaciones de los maestros salmantinos con los pilares dominicanos e invitándonos a escuchar con atención las preguntas del mundo actual antes de dar una respuesta; a pensar en libertad y buscar la verdad sin perder de vista el Evangelio; a defender la dignidad de cualquier persona, más allá de su situación; y a hacer esto juntos como Familia Dominicana y como Iglesia. Patricia invitó a un turno de diálogo entre los asistentes con numerosas aportaciones al interrogante que nos planteaba: ¿cómo dar continuidad hoy a la Escuela de Salamanca?

Posteriormente, el almuerzo puso el punto final a tres días de intensa vivencia comunitaria. Los asistentes regresaron a sus hogares y comunidades agradecidos y renovados en su vocación, con la firme certeza de que el carisma dominicano sigue llamado a ser voz de los que no tienen voz y guardián de la dignidad humana en medio del mundo de hoy.

 

Álbum de fotos del 54º Encuentro